"¡Bienvenido a mi hogar! ¡Entre libremente! ¡Váyase sin novedad y deje aquí parte de la felicidad que trae!"
Con estas palabras cargadas de significado introducía el conde Drácula al por aquel entonces ingenuo Jonathan Harker en su tenebroso castillo. Aparentemente lanzadas al azar, pero con un sentido oculto en cada una de sus letras, estas frases desparejadas no eran sino el preludio de los días (y noches) que al pobre Jonathan le esperaban entre aquellas frías paredes de piedra, tan muertas como todo lo demás que en la macabra fortaleza habitaba. Mr. Harker estaba siendo prevenido sin saberlo de los horrores que le aguardaban, escondidos en los recovecos de su habitación, acechando entre las sombras a la espera del momento perfecto para lanzarse a su cuello. A partir del instante en que cruzó la morada del conde, comenzó a arrastrarse por un camino de baldosas negras en el que no le esperaba otra cosa que oscuridad, lamentos, desesperación... y pasos temerosos y torpes en la negrura.
No es mala comparación la odisea del pobre Jonathan allá por los dominios del conde Drácula con lo que el visitante extraño encontrará en este blog. Al fin y al cabo, el destino que un servidor de ustedes quiere darle es precisamente el de nave viajera a través del camino de negras baldosas, a través de un espacio infinito y plagado de estrellas que brillan con el rojo de la sangre, con el azul fatuo del fuego de la muerte. Un viaje a través de los más oscuros y recónditos rincones de la música, donde sólo el Black Metal puede hallarse.
Pues a eso dedicaré estas líneas, y todas las que le sigan, a la crítica y recomendación de grupos y artistas dedicados al Black Metal, desde el oído, la pluma y el ánimo del aficionado y el músico, que no del experto. Ante ustedes me ofrezco como el humilde barquero que les trasladará por las tinieblas de esta laguna, y les enseñará lo que humildemente considera los mejores sepulcros donde yacer, y todas aquellas tumbas deslucidas que sería mejor no visitar si no quieren perder el tiempo (todo el tiempo que un cadáver puede permitirse perder).
No quiero extenderme mucho más. Espero verles con asiduidad por esta, mi humilde morada. Y asimismo espero que con cada visita dejen, por alguno de sus múltiples recovecos, parte de la felicidad que trajeron consigo.
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